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lunes, 10 de agosto de 2015

CONOCIENDO TIPOS DE GRASA,APRENDE A DESTRUIRLA

CONOCIENDO TIPOS DE GRASA,APRENDE A DESTRUIRLA
No es posible abordar con éxito un objetivo tan complejo como la eliminación del tejido adiposo sin conocer los principios básicos que rigen su formación y destrucción.
Si aprendéis las reglas maestras a las que obedece este tejido de supervivencia, podréis controlar perfectamente vuestra composición corporal.
Para poder mostrar todo ese músculo por el que tan diligentemente os entrenáis día tras día, mantener unos niveles bajos de grasa corporal es de la máxima importancia.
Todos nosotros conocemos los principios básicos cuando se trata de perder peso, pero hay mucho más si lo que queréis es maximizar vuestra capacidad para eliminar la grasa y para mantenerla alejada del cuerpo. Conocer la química y los procesos fisiológicos por los que el cuerpo la acumula, constituye una gran diferencia en vuestra capacidad para combatirla. Hablando de combates, pensad en ello como en las artes marciales, si queréis tener la mejor posibilidad de vencer a vuestro oponente, dispondréis de más posibilidades de superarlo no sólo sabiendo cómo combatirlo, sino también entendiendo cómo combate vuestro oponente y cuáles son sus debilidades.
Vuestro cuerpo quema la grasa a través de una serie de miles de reacciones químicas, así que no es tan simple librarse de ella. Cuando se trata de conseguir una piel tan fina como el celofán, un poco de conocimiento acerca de la lipólisis puede llevaros muy lejos.
Cuanto más eficaces os convirtáis en quemar la grasa, menos estrés tendréis que imponer a vuestro cuerpo para perderla.
La grasa en el hombre y la mujer
El género es un factor importante en la distribución de la grasa, hombres y mujeres presentan grandes diferencias en el lugar de acumulación, el factor más determinante es el factor hormonal, ya que los estrógenos (hormona típicamente femenina) muy relacionados con la función reproductora en la mujer, tienden a acumular las reservas de grasa en la zona gluteofemoral. En los hombres esta hormona está presente en cantidades mucho menores y la acumulación de grasa tiene su causa en el sedentarismo y altas ingestas calóricas.
Obesidad por sedentarismo
Es la típica grasa que se acumula en forma de flotador alrededor de toda la cintura, sobre todo en los hombres ante largos periodos de inactividad. Suele ser habitual en personas que realizaban gran actividad física y que la abandonan de forma repentina, como es el caso de exdeportistas.
Con la vuelta a la vida activa el organismo puede volver a eliminarla con cierta facilidad.
Factor clave: Evitar dietas hipocalóricas
Suele aparecer en personas que incluso comen poco pero que también se mueven muy poco. Esto tiene su explicación en el descenso progresivo del ritmo metabólico, el organismo se vuelve "ahorrador" y se acumula grasa en las zonas de reserva.
Muchas personas comenten el error de intentar perder peso a toda costa, llegando incluso a creer que podrán perder varios kilos en unas pocas semanas cuando han tardado meses en acumular esa grasa de reserva. Hacer alguna dieta extrema y ponerse a hacer cardiovascular a baja intensidad durante horas no es la mejor opción, es más en la mayoría de casos es un error ya que esta estrategia no conseguiría elevar el metabolismo, sino todo lo contrario, bajarlo aun más.
La mejor opción es sin duda, no comer menos, sino lo necesario incluyendo una alta frecuencia de comidas a lo largo del día y un plan de entrenamiento donde se contemple de forma combinada la fuerza y el trabajo cardiovascular, de esta forma conseguiremos elevar el coste metabólico y ser capaces de consumir mucha más energía, obligando al organismo a acudir a las reservas de grasa.
Para conseguir este nivel de entrenamiento y conseguir gastar muchas calorías, necesitarás sin duda energía, si no dispones de una adecuadas reservas de glucógeno para mantener cierta intensidad, deberás olvidarte de ver los mejores resultados a la hora de eliminar ese flotador que tapa tus abdominales.
Obesidad glútea
Muy característica en la mujer, caracterizada visualmente por las cartucheras ya que se acumulan en cadera y hasta las rodillas. Suele aparecer en la pubertad y en la menopausia por desajustes hormonales, resultando muy difícil su eliminación.
Se deben evitar malos hábitos como el tabaco o el alcohol o mantenerse durante largar jornadas sentada.
Factor clave: Evitar sedentarismo
Generalmente este tipo de acumulación de grasa en la mujer viene acompañada de la aparición de celulitis, que no es más que una alteración del tejido conectivo que contiene al tejido adiposo subcutáneo ofreciendo la característica "piel de naranja"
Existe una predisposición genética determinante para su aparición, pero existen factores desencadenantes de esta alteración, que son los que debes evitar. Los más importantes son los hormonales, alimentación, hábitos no saludables y problemas circulatorios.
Desde el punto de vista del ejercicio, los programas de tonificación muscular, no solo en la región de los muslos, sino en todo el cuerpo aportan beneficios significativos. Además de ofrecer firmeza al músculo y tejido conectivo, aumentará el metabolismo, incrementándose el consumo calórico en reposo y la quema de grasas. Clases colectivas de tonificación y programas de fuerza en general, suelen dar resultados iguales o incluso mejores que los programas de solo trabajo aeróbico ligero o moderado.
La celulitis aparece también por la presión continua de las posiciones sedentarias. Estar sentada durante mucho tiempo comprime los fibroblastos, que dejan de producir colágeno, con lo cual la piel se debilita y se hace visible la grasa acumulada en profundidad en estas zonas de la región gluteofemoral. Es muy importante que evites estar sentada durante largas horas, levántate cada cierto tiempo para movilizar el tren inferior y volver a activar la circulación, si puedes camina antes y después del trabajo. Es un pequeño hábito que dará importantes resultados.
Obesidad abdominal nerviosa
La grasa se acumula en la zona central y anterior del abdomen. Se desarrolla por estados de ansiedad y estrés o periodos depresivos. Se acompaña con sensaciones de fatiga, agotamiento y un gran deseo de ingerir gran cantidad de azúcar entre las comidas, también se suele producir una hinchazón en el abdomen al ingerir alimentos.
Factor clave: Controlar la ansiedad
En estos casos resulta vital el control de la alimentación y regular en la medida de lo posible los factores que pueden generar ansiedad. Cuando hay estrés y ansiedad, el cerebro envía una señal a las glándulas adrenales para que liberen la hormona cortisol. Si el estrés y la ansiedad permanecen por tiempo prolongado, los niveles de cortisol se mantendrán elevados, provocando que el organismo libere glucosa a la sangre, en esta situación de hiperglucemia si no estamos realizando actividad física, esta glucosa termina depositándose como grasa en el tejido adiposo.
Para evitar la sensación de hambre y comer de forma compulsiva es necesario mantener estables los niveles de glucosa en sangre, evitando las situaciones de hipoglucemia. Comiendo cada dos o tres horas como máximo, evitaremos caídas agudas de los niveles de glucemia en sangre, las no deseadas situaciones de hipoglucemia, la causa que pone en marcha el mecanismo de la sensación de hambre. Hay personas que piensan tengo hambre pero voy a esperar un poco más, y es aquí donde empieza una sucesión de respuestas y consecuencias que nos llevarán a acumular grasa. Al prolongar el tiempo de una glucemia baja lo que hacemos es acentuar la sensación de hambre. A las 3, 4, ó 5 horas de no haber ingerido alimento alguno, la gula es tal que comemos de forma compulsiva.
Obesidad circulatoria venosa
Tiene un gran componente genético, suele aparecer en el embarazo acompañada por problemas circulatorios con inflamación en las paredes venosas y en algunos casos con episodios de flebitis (formación de coágulos). Presenta síntomas característicos como gran intolerancia al calor, pesadez, acumulación de líquidos y tobillos hinchados.
Factor clave: Favorecer la circulación
Un test muy sencillo: Si al presionar la piel de las piernas queda una pequeña hendidura marcada y se mantiene un tiempo hasta recobrar su forma, deberías acudir al médico para prevenir ciertas complicaciones relacionadas con la circulación.
Personas con este tipo de alteración deben evitar ejercicios con impacto como la carrera o el baile, ya que no favorecen el retorno venoso llegando incluso a ser doloroso. En algunos casos y según la causa de esa retención de líquidos, beber agua puede ser muy beneficioso. Pero el agua también te ayudará si te sumerges en ella, ya que el aumento de presión hace que los fluidos tiendan a salir. Así, tomar un baño y mover las piernas o, aun mejor, practicar natación es una excelente solución para ayudarte a eliminar esos líquidos del tren inferior y mejorar la circulación.
El ejercicio también es clave, ya que activa la circulación en las piernas y ayuda a que tu cuerpo arrastre el exceso de líquido y sea eliminado por la orina y el sudor. Si realizas trabajo cardiovascular, los medios más adecuados para ayudarte a eliminar líquidos son aquellos que por su posición favorecen el riego sanguíneo y, por supuesto, los que no tienen impacto. En este sentido, son mucho más interesantes los trabajos en posiciones sentadas e incluso tumbadas como la bici, el remo o la mencionada natación.
Obesidad metabólica aterógena
El abdomen toma aspecto de balón redondo e hinchado, incluso duro. La grasa se encuentra acumulada intraabdominal, rodeando al hígado aumentando el volumen abdominal y dilatando la pared del abdomen hacia fuera. Se origina habitualmente por consumo excesivo de alcohol y excesos calóricos. Se presentan síntomas muy característicos como dificultad para respirar, somnolencia y excesivo aumento de calor corporal tras ingerir alimentos, sobre todo en comidas copiosas.
Factor clave: Dejar las cervezas
Es un tipo de barriga . La mala noticia es que esta grasa está asociada a alteraciones cardiovasculares metabólicas, normalmente viene acompañada de hipertensión y triglicéridos elevados, la buena noticia es que se elimina de forma relativamente fácil, responde muy bien ante el ejercicio y una alimentación adecuada.
Debido al sobrepeso, se generan alteraciones en la columna, sobre todo a nivel lumbar. Por otra parte, en algunos casos el elevado volumen en el abdomen limita el movimiento en muchos ejercicios. Algunas personas piensan erróneamente que realizando interminables abdominales perderán grasa de esta zona, además de no ser cierto, estos ejercicios clásicos son incómodos para este tipo de personas e incluso pueden resultar lesivos. Si es tu caso, olvídate de hacer abdominales, invierte tu tiempo y esfuerzo de forma mucho mas efectiva con un trabajo combinado de tonificación muscular y trabajo aeróbico.
Un circuito de fuerza en máquinas donde te encuentres cómodo y posteriormente un trabajo cardiovasculares en algún medio sin impacto, será el mejor entrenamiento para ir reduciendo volumen en el abdomen. Posteriormente, cuando pierdas algunos kilos será el momento de introducir ejercicios más generales con peso libre y otras actividades aeróbicas de mayor intensidad.
Obesidad alimentaria
Se caracteriza por acúmulos de grasa alrededor del cuello, comúnmente conocida como "papada", también por toda la zona del tronco pero no en cadera y piernas. Es un tipo de grasa asociada a riesgo cardiovascular, por tanto a largo plazo puede comprometer la salud.
Esta capa de grasa subcutánea provoca sensación de calor generalmente acompañado de una transpiración excesiva
Factor clave: Centrarse en la alimentación saludable
Hacer ejercicios de cualquier tipo será positivo, pero el factor clave en estos casos es sin duda cuidar mucho la alimentación. Eliminar las grasas saturadas y limitar los azúcares así como alimentos muy calóricos como el alcohol son los pilares fundamentales sobre los que incluir otros hábitos de alimentación más saludables progresivamente. Con relativamente poca cantidad de ejercicio pero poniendo énfasis en la alimentación, los resultados serán visibles a medio plazo. En este caso el ejercicio más que ayudar a quemar grasa, representa un factor de gran influencia para llevar hábitos más saludables y optimizar la alimentación.
El almacenamiento de la grasa
Comencemos con el punto inicial del problema de la grasa, el almacenamiento de la adiposidad corporal. Mucha gente, incluidos los culturistas, todavía piensa que la grasa se almacena sólo localmente en unos cuantos lugares, como la barriga, los glúteos, la espalda baja y los muslos. Pero ésta se distribuye por todo el cuerpo. Solamente que vuestra configuración genética y niveles hormonales determinará qué áreas son más susceptibles a acumularla que otras. A pesar de que estamos en la era moderna dónde los alimentos no escasean, el cuerpo está diseñado para almacenar grasa, de forma que los humanos puedan sobrevivir durante largos periodos de tiempo sin comer o consumir alimento.
Otra cosa a recordar, es que debido a la preservación de los alimentos comerciales, existen muchas formas de grasa actualmente que no existían en el pasado, o cuando el cuerpo humano evolucionó, así que nuestros organismos no son muy eficaces para procesar estas nuevas formas de lípidos.
De cualquier forma, volviendo al tema original, almacenar grasa constituye la vía por la que el cuerpo se asegura su supervivencia y mantiene un suministro de energía constante a la mitocondria en la eventualidad de que tenga que seguir adelante durante un tiempo sin tener acceso a fuentes de energía (alimentos). A juzgar por el estado de la mayoría de la población civilizada, no parece que el cuerpo humano esté evolucionando hacia dejar de almacenar grasa.
La grasa corporal se reserva en un tejido especializado llamado tejido adiposo. Este es el tejido blanco que está directamente bajo la piel o incrustado en forma de vetas entre el músculo.
La degradación de la grasa
Vuestro cuerpo no empieza a quemar grasa hasta que algún tipo de señal es enviada por el cuerpo para liberar una hormona específica que activa una reacción muy concreta. En pocas palabras, cuando estas hormonas se activan (llamadas catecolaminas), se liberan enzimas que atacan las células grasas y descomponen los triglicéridos en glicerol y ácidos grasos. Entonces, la grasa acumulada es transportada a la superficie dónde se asienta en una mezcla de grasa y fluidos dentro de la célula y las proteínas quitarán uno de los triglicéridos del compuesto ácido graso-glicerol para formar diglicéridos (“di” significa dos). Estos diglicéridos son divididos por otra enzima llamada lipasa sensible-hormonal (HSL) que sólo degrada uno de los glicéridos. Entonces una tercera enzima entra en acción y se lleva el único glicérido que queda y si os preguntáis si ese que queda se llama monoglicérido (“mono” significa uno), entonces habéis acertado.
Lo que era una molécula es ahora tres cadenas distintas de ácido graso y una molécula de glicerol. Cualquiera de esas cadenas puede acabar siendo usada como energía o acumulada como grasa corporal. Una cosa positiva que vale la pena saber es que las posibilidades de ser usadas como energía son bastante elevadas, porque las cadenas de ácidos grasos pueden ser reabsorbidas en la célula grasa y empleadas para producir energía en la propia célula grasa. Cuando la lipólisis (la degradación de la adiposidad) empieza, la producción de energía de la célula grasa se dispara.
Las células grasas hacen mucho más que generar energía. Estudios recientes están demostrando que producen hormonas que afectan al apetito y al metabolismo. De hecho la combustión de las calorías se produce justo en el interior de la célula grasa. Esto puede sonar contrario a lo que parecería razonable, pero la realidad es que es mejor tener un gran número de pequeñas células grasas, que tener un número menor de grandes células grasas. Si tenéis un gran número de pequeñas células grasas quemaréis muchas más calorías puesto que éstas estarán creando constantemente energía.
En otras palabras, puesto que las células grasas queman calorías, cuantas más tengáis, más calorías quemaréis.
Si queréis eliminar la grasa corporal, entonces tendréis que crear una situación en la que la célula grasa sea obligada a hacerlo. Cuando no coméis durante muchas horas, las hormonas y neurotransmisores que estimulan la respuesta lipolítica (destrucción de la grasa) para descomponer grasa se liberan. Entre estas se libera la norepinefrina, que es una sustancia química similar a la adrenalina que aumenta el metabolismo. No comer también causa que aumente la concentración de glucocorticoides que activan una enzima llamada desnutrin/ATGL que ayuda a descomponer los triglicéridos. En cambio, cuando se produce la situación contraria, en la que coméis en una base consistente, las concentraciones de insulina son elevadas, lo que activa una enzima que inhibe ciertos bioquímicos tales como la producción de adrenalina, que da la señal al cuerpo para empezar a quemar grasa. Existen muchas otras hormonas y moléculas que afectan a la decisión de la célula para destruir o almacenar la grasa.
Otra forma en la que la insulina puede detener la degradación de la grasa es estimulando la producción de una prostaglandina conocida como PGE2. Las prostaglandinas son moléculas que permiten que la célula en la que están se comunique con las que la rodean. La PGE2 sólo se encuentra en las células grasas. En el interior de la célula grasa la PGE2 inhibirá la pérdida de grasa porque degradará el AMPc que es un compuesto que indica el inicio de eliminación de la grasa cuando las hormonas correctas se unen al receptor celular. Si el AMPc se degrada, cuando las hormonas intentan unirse a la célula o indican a ésta que queme la grasa, no sucederá nada de nada. Obviamente, eso no os ayudará a quemar grasa.
Como veis, una de las claves para quemar grasa es mantener los niveles de insulina bajos. Podéis lograrlo consumiendo fuentes de hidratos de carbono que necesiten mucho tiempo para ser digeridas y lleguen a la circulación lentamente y proporcionen una liberación estable de energía sin generar picos de insulina. Estos hidratos de carbono se conocen como de bajo índice glucémico. Algunas buenas fuentes de éstos incluyen el arroz integral, los boniatos, los copos de avena y las lentejas.

MANTENER A RAYA LA ANSIEDAD POR COMER

MANTENER A RAYA LA ANSIEDAD POR COMER
Comencemos con lo primero que elimina el apetito: comer. Así es. Para ser más exactos, comer varias veces raciones pequeñas. La clave está en comer cada dos horas (seis o siete comidas diarias) en vez de hacer una comida grande cada cinco o seis horas. Ingerid sólo lo que el cuerpo necesita y en el momento que lo necesita. Así, evitaréis la sensación de hinchazón de una gran comida. El organismo puede digerir una cantidad de alimento concreta en una toma y el resto lo elimina. Sin embargo, si tomáis porciones pequeñas a lo largo del día os aseguraréis de que el cuerpo las utiliza y el nivel de azúcar en sangre se mantendrá estable, por lo que no sentiréis hambre.
El tema del azúcar en sangre nos lleva al segundo método para controlar el hambre. Se trata de consumir carbohidratos complejos, como las patatas, las batatas, la avena y el salvado. Alejaos de los azúcares o carbohidratos simples. Muchos creen que no deben probar ningún carbohidrato mientras hacen dieta, pero esa estrategia provoca crisis de hambre. Los carbohidratos es la materia que el cuerpo descompone y convierte en azúcar para obtener energía. Si no consumís carbohidratos, el nivel de azúcar caerá y tendréis ganas de comer. No es un buen modo de controlar el apetito.
No obstante, no podéis comer cualquier carbohidrato. Tenéis que alejaros de los refinados porque en el organismo se comportan como azúcares simples. Estos se queman rápidamente y causan un pico insulínico que después provoca un descenso repentino del azúcar en sangre y el consiguiente hambre. Además, con el pico de insulina el cuerpo acumulará grasa. Es decir, que cuando se crea un entorno favorable a la acumulación de tejido adiposo es precisamente cuando más hambre se tiene. Sin duda, no es bueno. Debéis comer carbohidratos complejos que se descompongan lentamente de forma que el nivel de azúcar sea estable y no se produzca un efecto yoyó. Así os sentiréis satisfechos y sin hambre.
Los carbohidratos no son el único nutriente importante para controlar el apetito. Tened también en cuenta a la proteína. La proteína tarda en digerirse y no influye en el nivel de azúcar plasmático como los carbohidratos. De hecho, mantiene la sensación de saciedad más tiempo, y las hormonas que indican que se tiene hambre tardan en aparecer. La proteína que mejor hace esta función es la de suero, así que tenedla a mano para no pasar hambre.
Ahora que ya tenéis a los carbohidratos complejos y a la proteína en la lista de la compra, añadid el agua. El agua calma el apetito porque llena el estómago y engaña al cuerpo.
Otro supresor líquido del apetito es el té verde.
Otro sistema para controlar el hambre, es manteneros ocupados. Mi casa y mi coche nunca han estado tan limpios como durante la dieta de competición. Buscaos actividades fuera de casa para quemar calorías y olvidaros de que tenéis hambre. Hay muchas maneras de manteneros ocupados y alejados de la comida sin gastar demasiadas energías.
Estar activo es bueno para controlar el hambre. ¿Sabíais que durante el ejercicio se liberan unas hormonas que eliminan el apetito? Además de hacer más cosas durante el día, dad un paseo por la noche después de cenar para no picar antes de acostaros. El ejercicio extra también os ayudará a dormir mejor. Lo cierto es que estando más activos no tendréis tanta hambre y la mente no pensará en comida.
Si quieres comer mal acabarás con un cuerpo asqueroso. No quiero ponerme desagradable, pero es así. Eres lo que comes. Si os cuesta comer sólo lo que necesitáis, fijaos en quienes no pueden controlarse. No es agradable.
Así que lo mejor para perder peso y lucir la figura es no engordar. Si elimináis el hambre no querréis tomar esas calorías extra que se estancan en el cuerpo.. Si evitar ganar peso es complicado, ayudaos siendo activos y evitando tener hambre. El ejercicio, beber agua y comer a menudo raciones pequeñas mantendrán el hambre a raya. Así, conseguiréis la cinturita que siempre habéis querido.
Come chicle sin azúcar: A la gran mayoría nos disminuye el apetito y ansiedad. Sin abusar, con moderación.
. Toma agua: Muchas veces confundimos la sed con hambre. 3 litros al día bien distribuidos. Tomar agua controlara apetito y acelera metabolismo. Eso sí, ¡AGUA! Todas esas bebidas “sin calorías” pero full de edulcorantes y químicos AUMENTAN apetito y ansiedad. Básicamente por esto, el cerebro no sabe que ese dulce es “de mentira” y más dulce atrae más dulce. Te hace “querer más dulce”
Mentalízate: lo cierto es que eventualmente te dará hambre o ansiedad en momentos en los que no te toca comer y tienes que tener fuerza de voluntad. Sobre todo si buscas rebajar, ya que para perder grasa debes quemar más de lo que comes y este déficit genera hambre, ¡es lógico! ¡Contrólate! ¡Cero quejas!
Que te cueste
Si quieres evitar comer azúcar o algo dulce, no lo tengas cerca de ti, para que cuando sientas ganas de comer algo dulce tengas que “esforzarte” por salir e ir por él. Esto muchas veces mata el antojo y es por tanto, una buena opción a considerar.
Emplear condimentos varios para sumar sabor a las preparaciones y así, lograr platos sabrosos y al mismo tiempo saciantes.
¿Cómo controlar el hambre psicológico?
El primer paso para identificar el tipo de hambre que tenemos es pararnos unos minutos a pensar si realmente tenemos hambre o si se trata de un capricho o antojo: el solo hecho de detenernos a reflexionar ya puede ser un buen indicador. Comer de manera inconsciente y rodeados de distracciones nos impide ser conscientes del nivel de saciedad de nuestro cuerpo, como ya dijimos cuando hablamos del mindful eating.
Identifica cuándo y por qué se producen estos “ataques de hambre”, que por norma general suelen darse frente a las mismas situaciones y a la misma hora del día. Si sabes que a partir de las ocho de la tarde te da antojo de galletas y estás preparado mentalmente para ello, será mucho más fácil controlarlo. Planea algo diferente para ese momento del día: lee un libro, sal a hacer ejercicio, juega con tus hijos… Mantente ocupado durante ese período de tiempo.
Aliméntate de forma sana, y que eso se refleje en tu nevera. Si comes bien (cubriendo tus necesidades calóricas y de macronutrientes) y de manera saludable, será más difícil que caigas en los antojos. Intenta no llevar una dieta muy restrictiva y realiza una comida trampa si lo consideras necesario para rebajar la ansiedad (la clave es “una” comida trampa, no todas).
Conócete a ti mismo y no te boicotees: si sabes que por la tarde te entra una ansiedad irrefrenable por comer chocolate, no tengas chocolate en casa, al menos hasta que puedas controlar los ataques de ansiedad.
Debemos realizar un cambio de mentalidad y concienciarnos de que esos “ataques de hambre” son más algo psicológico que algo físico: aprende a diferenciarlos y tendrás media batalla ganada.

CONSEJOS PARA UNA VIDA SANA

CONSEJOS PARA UNA VIDA SANA
La clave está en elegir sabiamente y estar informado. Tomando algunas decisiones inteligentes es posible mejorar la salud, la energía y el estado físico,
ALGUNOS CONSEJOS PARA INICIAR UNA VIDA FITNESS
-ANALIZA tu estado de salud actual: Para comenzar una dieta y entrenar, debemos primero ser responsables con nuestro cuerpo
- No gastes grandes sumas de dinero en ropa,usa ropa comoda y sencilla,no por llevar ropa mas cara y que este mas de moda vas a entrenar mejor,el ejercicio lo haras tu,no tu modelito que uses,
-Antes de ir a un gimnasio, hacer ejercicio en casa o contratar un entrenador personal debes mentalizarte en tu objetivo: ¿Qué quieres mejorar? ¿Cuánto tiempo tengo para hacerlo? ¿Con qué recursos cuentos? Estos puntos te ayudarán a trazarte una meta y observar los recursos que tienes para lograrlo.
Luego, reconoce que el fitness no solo te ayudará en lo físico. Este punto es lo visible, pero lo latente es que el ejercicio mejora tu estado de ánimo y la salud de tu cuerpo. Este saber te servirá como motivación durante el entrenamiento.
Como iniciarás una vida en fitness, es importante la disciplina y constancia. Buenos resultados se obtienen si uno es ordenado a la hora del entrenamiento.
-Compra una bascula para pesar tus comidas,al principio no te hara excesiva falta,pero a la larga si la vas a necesitar,Somos lo que comemos, y por ello con el tiempo te darás cuenta que cada vez necesitas comer una cantidad detallada de comidas
-Si nunca antes has ido al gimnasio, comienza con ejercicios de adaptación: Para todas aquellas personas que por primera vez entran en un gimnasio, recomiendo que solicita al preparador físico del gimnasio o buscate uno.
-¡No te rindas!: ten paciencia, pues al inicio querrás ver resultados rápidos. Fitness es constancia, dedicación, paciencia. El cuerpo comienza a transformarse lentamente, y por ello debes ser siempre constante en tu dieta y entrenamiento. Conforme avance el tiempo comenzarás a ver resultados en tu cuerpo y para ello no basta sólo entrenar o sólo “comer saludable”. Requiere una combinación de ambos factores, todos los días de la semana
- tienes que hacer es una limpieza de despensa y de nevera, sobre-estimamos nuestra fuerza voluntad, lo cierto es que si tenemos la tentación ahí en cualquier momento de debilidad caemos, ¿un típico momento de debilidad? Mucho estrés de trabajo, problemas de pareja, síndrome premenstrual, ABURRIMIENTO, la típica ansiedad que queda cuando uno cambia los hábitos, sobre todo si buscas perder grasa, ya que al existir un déficit calórico siempre vas a sentir algo de apetito y es normal.
-Poco a poco: pequeños cambios traen grandes resultados, si tratas de cambiar muchas cosas al mismo tiempo te puedes abrumar. Elige una o dos cosas que vas a cambiar semanalmente, por ejemplo, arranca la primera semana eliminando las harinas refinadas y el azúcar, la segunda semana mantienes esos dos y añades el incrementar tus vegetales incorporando dos porciones más al día, la semana de arriba empiezas a eliminar los zumos y bebidas calóricas y sólo tomas agua. La semana de más arriba dejaste de hacer tres comidas grandes y comienzas a hacer cinco comidas más pequeñas cada tres horas, asegurándote de que cada una contenga proteína. Ese dicho que dice: “a paso lento pero seguro”, es demasiado cierto. Poco a poco es mejor que todo de una vez, porque así te aseguras que lo vuelvas un hábito y sea definitivo y permanente.
-Haz una lista y escribe todas las banderas rojas que crees que son un freno de mano en tu progreso: ¿qué crees que haces mal? ¿Qué crees que deberías mejorar? Aunque no lo creas, esta lluvia de ideas te ayuda a aclarar un poco el panorama y a poder ver un punto de partida.
-ir al supermercado y llenar esa despensa y nevera de cosas naturales, muchas frutas y vegetales, proteínas animales magras, carbohidratos naturales altos en fibra como avena, arroz integral, batata, nada de galletas, barritas o cosas muy procesadas. Que 90 % de tu alimentación sea natural.
-Establece horarios
Esto servirá para ordenarte y poder estar más tranquila en tu día. No se trata de apegarse 100%, sino de tener una pauta que te ayudará si eres una persona más dispersa. Organiza bien tus horarios si deseas incorporar una rutina de ejercicio, o la hora de tus comidas. Además de cuando de dedicarte un tiempo de descanso entre todas tus actividades. Cada domingo, observa la nueva semana que viene y haz un calendario que no te de excusas para saltarte alguna tarea.
ESTO DEBERIA SER YA MUY IMPORTANTE PARA VOSOTROS,APRENDER A LEER ETIQUETAS EN VUESTROS PRODUCTOS DE LA COMPRA
Consejo: Evita todo lo que contenga la palabra “hidrogenado”.
Aprender a interpretar correctamente la información nutricional es importante para saber comer saludablemente y mantener el peso ideal. Sobre todo, es muy importante aprender a interpretar la información nutricional de un alimento de acuerdo a su contenido de sal, grasas o azúcares para estimar si el alimento es aconsejable. Muchas personas, a la hora de ver la información nutricional de un producto sólo se fijan en la cantidad de calorías de este, un gran error.
Para saber si un producto es bueno para nosotros debemos saber identificar de donde proceden esas calorías y si además de energía nos aportan otros tipos de nutrientes como proteínas, minerales o vitaminas. Existen alimentos que sólo aportan “calorías vacías”, es decir, son alimentos con muy poco aporte nutritivo. Las calorías vacías suelen incluir elevadas proporciones de carbohidratos de absorción rápida como los mono y disacáridos, y grasas poco saludables como grasas trans y saturadas. Leer correctamente las etiquetas de los alimentos requiere práctica y tiempo.
Observar la información nutricional según la cantidad
La mayoría de las etiquetas donde aparece la información nutricional tiene dos apartados, uno indicando la información nutricional por cada 100g o 100ml y otro apartado con la información nutricional según el tamaño del servicio.
El primer paso es identificar que cantidad del producto en cuestión vamos a tomar para identificar en la etiqueta la cantidad de calorías, grasas, sal o azúcares que vamos a ingerir.
Determinar la cantidad de Carbohidratos simples (azúcares)
Debes ver qué cantidad de esos carbohidratos son simples (azúcares) y que cantidad corresponde a carbohidratos complejos y fibra dietética.
Los carbohidratos complejos (almidones) son absorbido lentamente por el organismo, por lo que producen una elevación más lenta y moderada de la glucosa en sangre lo que permite controlar los niveles de azúcar en la sangre y, al mismo tiempo, suministran al cuerpo energía de larga duración.
En cambio, los carbohidratos simples se digieren muy rápidamente y pasan al torrente sanguíneo en minutos, produciendo una condición de hiperglucemia que significa que existe una gran concentración de azúcar en la sangre. Para contrarrestar esto, nuestro cuerpo produce una hormona llamada insulina, que se encarga de trasladar el azúcar de la sangre a las células, sobrecargando los sistemas de producción de energía de las células. Si no gastamos esa sobrecarga de energía, el exceso de azúcares se convierte en grasa. Ese es el motivo por el cual debemos mantenerlos hidratos de carbono simples (los azúcares) al mínimo, especialmente si estamos tratando de bajar de peso.
Lo más aconsejable es no consumir alimentos que contengan más de 10g de azúcar por cada 100g.siempre con excepciones de tu preparacion ,de tus metas,objetivos,esto son simples pautas para una persona que se cuide un poquito
Determinar la cantidad de grasas “malas”
También debemos determinar la cantidad de grasa en un alimento en particular y qué tipo de grasas se encuentran en el producto. La clave está en saber que existen grasas buenas y malas, para así asegurar el suministro diario de las primeras y evitar las segundas. Las grasas “buenas” son las insaturadas, compuestas por las grasas monoinsaturadas que ayudan a disminuir el colesterol LDL (colesterol malo) al mismo tiempo impulsar el colesterol HDL (colesterol bueno) y las grasas poliinsaturadas también se cree que ayudan a disminuir el colesterol. Las grasas “malas” son las grasas saturadas y trans, y debemos limitar al máximo su consumo, ya que además de fomentar el sobrepeso ponen en peligro el sistema cardiovascular.
Debemos evitar los alimentos que contengan más de 5 g de grasas saturadas por cada 100 gramos.con excepciones de tu preparacion ,de tus metas,objetivos,esto son simples pautas para una persona que se cuide un poquito
veamos una buena opcion para una lista de la compra fitness
- pescados de mar y de río
- carnes vacunas cortes magros
- pollo y pavo sin piel
Cordero
Lengua
Pollo
Jamón
Pescados (como el salmón, la trucha y lenguado)
Pato
Ganso
Pescado
Mariscos (como el cangrejo, camarón y langosta)
Moluscos (como las ostras, mejillones y almejas)
Carnes (como carne de venado y alce)
Carnes exóticas (como el avestruz y el emú)
Verduras baja en calorías
Alcachofa
Espárragos
Habichuelas (verdes, wax, o Italiano)
Betabel
Brócoli
Repollitos de Bruselas Repollo o col de Bruselas
Zanahorias
Apio
Pepino
Berenjena
- acelga
- cebolla
- espinaca
- rúcula
- ajo
- apio
- cilantro
- tomates
- brócoli
- coliflor
- zanahorias
- pimientos todos los colores
- calabaza
Espárragos verdes
Lechugas, brotes
Coliflor
Judías verdes
champiñones
-
-curcuma
- aceite de coco
- pimienta negra
- canela
- pimentón
- comino
- vinagre de manzana
- vinagre de vino
- semillas de mostaza
- limón
- manzanas verdes y rojas
- bananas
- peras
- arándanos
- melón
- sandía
- naranja
- pomelo rosado
- mango
- uvas
- kiwi
- yogurt*
- quesos*
hidratos de carbono
Arroz integral
Avena
Garbanzos
Lentejas
quinoa,teff......
Boniato
Patata
Judías blancas/pinta/negra
pan centeno
grasas
Nueces
Almendras
Pistachos
Cacahuetes
Aceite de oliva
Aceite de coco
Leche de coco
Aguacate
cada una de las 5 -6-7comidas
desayuno
media mañana
comida
merienda
cena
comer cada 2-3 horas
cada comida debe llevar hidrato
proteina
verduras y hortalizas
AL MENOS HASTA LAS 6 D LA TARDE,DESPUES SOLO VERDURA-HORTALIZA Y PROTEINA
la medida que usaremos por el momento SIMPLEMENTE COMO REFERENCIA, para por ejemplo el arroz seria un vaso de vino para todo el dia
de usar legumbres tomariamos como medida 3 puñados de legumbres
y para la patata cocida 3 patatas medianas
no vamos a empezar por el momento poniendo cantidades,vamos a iniciar solo acelerando el metabilismo,comiendo limpio y en el ejercicio ,y el siguiente paso si sera con la dieta mas espefica
Forma de cocinar
- a la plancha
- salteado
- al horno
- hervido
- al vapor
-Esfuerzo
Hay formas mejores y peores de lograr resultados, pero no hay milagros. Si quieres cambiar tu cuerpo, te tendrás que esforzar.

miércoles, 29 de julio de 2015

UNA CALORÍA NO ES UNA CALORÍA"

UNA CALORÍA NO ES UNA CALORÍA"
EXPLICAR ESTO DE UN MODO QUE SE PUEDA ENTENDER SE HARIA MUYY LARGO,ASI QUE TRATARE DE SER LO MAS BREVE POSIBLE Y QUE SE ENTIENDA,PERO PARTIMOS DE LA BASE QUE UNA CALORIA NO ES UNA CALORIA,Y NO TODOS SOMOS IGUALES
¿Qué son las calorías?
La idea que la gente tiene de las calorías no es buena, se oye esa palabra y ya se imaginan como éstas caen en su organismo siempre en forma de grasa, y derivando en sobrepeso. Y las calorías que se da a los alimentos no es más que la energía que desprende en un tubo de ensayo, ni más ni menos.
Técnicamente las calorías son simplemente una unidad de energía, cada alimento tiene diferente cantidad de calorías (energía) dependiendo principalmente de la composición que tenga este en cuanto a proteína, hidratos y grasa. Al comer ese aliento estamos metiendo esa energía en nuestro cuerpo, que va a ser el combustible que nos hará funcionar.
Todos lo alimentos tienen una cantidad de energía, rara vez hay alimentos sin energía salvo el agua, y como hemos dicho, esta provienen de los 3 macronutrientes existentes (incluimos también entre ellos al alcohol aunque no se usa su energía directamente, siempre se transforma en grasa):
Proteínas: 1g contiene 4 Kcal. Se utilizan como fuente para la creación de tejido muscular y para la resíntesis de ciertas hormonas y encimas, nunca como energía directamente y rara vez se almacenan como grasa.
Carbohidratos: 1g son 4 Kcal. Son la principal fuente de energía que nuestro cuerpo va a utilizar para realizar las diferentes actividades, y cuando se ingieren en exceso se almacenan en forma de grasa.
Grasas: 1 gr contiene 9 Kcal. Las insaturadas (buenas) son las que protegen los órganos y ayudan en la absorción de vitaminas. Las saturadas y trans en exceso provocan diversas enfermedades.
Alcohol: 1 g son 7 Kcal. No se usa como energía, se transforma siempre como grasa.
el funcionamiento de nuestro cuerpo y la forma en la que obtiene y expulsa energía complican el asunto. Por no hablar de la existencia del cerebro, que convierte todo nuestro metabolismo en un sistema muy complejo en el que también los deseos y necesidades son un factor a considerar.
Mediante el sistema Atwater se calcularon también unos coeficientes generales para cada macronutriente que han dado lugar al método más utilizado para el cálculo calórico: la aplicación de 9/4/4 kilocalorías para las grasas/proteínas/carbohidratos, respectivamente. Y suele completarse con un valor de 2 kilocalorías para la fibra.
De esta forma, lo habitual es que un análisis nutricional de macronutrientes y calorías se calcule así:
Determinación de la composición: cantidades de grasas y proteínas.
Determinación de la composición: cantidad de carbohidratos (por diferencia de lo anterior).
Multiplicar cada cantidad por su coeficiente general Atwater para el cálculo de kilocalorías: carbohidratos y proteínas multiplicadas por 4 y grasas por 9.
Un ejemplo. Dos donuts suman unas 400 Calorías. Por esas mismas calorías podemos comer una pechuga de pollo a la plancha, un tazón de arroz integral, media docena de espárragos, un tomate, y aliñarlo con un un chorrito de aceite.
una caloria es una caloria
FALSO. Esto sería cierto si estuviéramos realizando mediciones precisas en un experimento de laboratorio controlado, pero no es el caso. Pongamos por ejemplo el simple acto de ingerir 200 calorías de carbohidratos de una barrita energética, las cuales activan la producción, entre moderada y alta, de insulina. Si bien esta hormona ayuda a utilizar la mitad de las calorías de la barrita para producir energía muscular inmediata, la otra mitad de las calorías se transforma en grasa y se almacena al instante.
Lo peor de todo es que la insulina hace que la grasa almacenada esté menos disponible para producir energía, por lo que ahora el cuerpo tira más de glucosa que de grasa para generar energía. La grasa corporal se acumula y la resistencia física, que consiste en quemar tanta grasa como azúcar (si no más), se reduce. Estos resultados tan poco saludables no tendrían lugar, si uno se comiera una tortilla de verduritas de 200 calorías.
las calorías importan, y algún tipo de equilibrio entre lo que consumes y lo que gastas es necesario. Creo que es importante que tengas ciertas nociones de las calorías que necesitas y las que consumes realmente, así como la forma en la que se distribuyen esas calorías por macronutriente,Pero también parece obvio que no todas las calorías tienen el mismo efecto en tu cuerpo; que comer 100 calorías de azúcar y 100 calorías de pescado no pueden tener el mismo resultado en tu físico.
La forma en la que tu cuerpo procesa, almacena y libera energía está regulada por tus hormonas. Además, sabemos que hay muchos más factores involucrados en tu ganancia o pérdida de grasa que las calorías que ingieres y gastas. Todos estos factores, entre los que se encuentra la falta de sueño, el estrés, la salud emocional etc, están influenciados también, en mayor o menor medida, por tus hormonas.
Es por tanto fundamental entender cómo lo que comemos, y cómo vivimos, ayuda a mantener o desajustar el equilibrio hormonal que requerimos, no sólo para estar delgados, sino sanos en general.
Las hormonas de las que hablaré hoy son las siguientes:
La insulina, nuestra vieja amiga de la que ya he hablado en múltiples ocasiones, encargada de disminuir el nivel de glucosa en sangre, almacenándola como energía.
La leptina, que envía señales de saciedad (disminuye el apetito) y controla de manera indirecta tu metabolismo (a través de la tiroides), para intentar alinear la energía almacenada en el cuerpo con tu nivel de actividad.
El glucagón: Libera la energía de las células que la almacenan (grasa e hígado), bien porque requieres energía para una actividad física o porque estás en ayunas. Un punto importante es que sólo puede hacer su trabajo si el nivel de insulina en sangre es bajo, ya que si no ambas hormonas “chocan”, la insulina intentando almacenar energía y el glucagón intentando liberarla (te aseguro que las batallas hormonales en tu cuerpo no te benefician).
El cortisol: El objetivo básico de esta hormona es preparar tu cuerpo para una situación de “luchar o escapar”, pero se libera también en respuesta a una actividad física excesiva, estrés psicológico, descanso insuficiente y lo que me interesa destacar aquí, bajadas fuertes de azúcar. Para nuestro cuerpo, un descenso brusco del azúcar en sangre se considera “estresante”, y por tanto este suceso libera cortisol. Esta hormona juega también un papel importante en el ritmo circadiano, estando alta por la mañana (actúa de despertador natural) y disminuyendo gradualmente durante el día (este es su “ritmo natural”, ahora veremos como nuestro ritmo de vida interfiere con esto).
La melatonina: En cierto sentido produce el efecto contrario que el cortisol, ya que es la hormona que nos ayuda a dormir, aumentando su nivel por la noche y estando baja por la mañana. Está influenciada por la cantidad de luz, por eso conviene evitar la televisión, pantallas digitales y luces fuertes en las horas previas a acostarse.
Sé que estoy simplificando, y que todas estas hormonas cumplen también otras funciones y hay más factores involucrados, pero me permito esta licencia
sí, las calorías importan. Pero si te alimentas con comida real, a la que nuestro cuerpo se ha adaptado durante millones de años, podrás autoregular más fácilmente tu ingesta y gasto de energía, a través de las hormonas involucradas, y no tendrás que contar calorías para mantener tu peso fácilmente.
Si comes comida “procesada” (alta en cereales, pastas, azúcares etc), tu cuerpo no sabe muy bien cómo responder. Entran calorías pero no suficientes nutrientes, y el “termostato” que regula tu ciclo hambre-saciedad se descompensa. Con esta dieta, la única forma de perder o mantener tu peso es contar calorías (ya que no te puedes fiar de lo que te dice tu cuerpo) y seguramente pasar hambre. Este es el mecanismo que recomiendan por desgracia muchos nutricionistas:

NO ES LO MISMO QUEMAR CALORIAS QUE QUEMAR GRASA

NO ES LO MISMO QUEMAR CALORIAS QUE QUEMAR GRASA
¿Te has parado alguna vez a pensar la diferencia que existe entre perder peso y perder grasa?
Tu cuerpo no es un horno. Si las calorías fueran lo único importante, entonces podrías comer mil Calorías al día de pasteles y sería lo mismo que comer mil Calorías de pollo. Haz la prueba, y verás como no funciona así. Lo que tu cuerpo hace con la comida depende del tipo de nutrientes que ingieres y del momento en el que comes.
Si comemos pocos carbohidratos y hacemos pesas, obligaremos a nuestro cuerpo a quemar nuestros depósitos de grasa. Ya hemos visto que carbohidratos producen la secreción de insulina, y la insulina bloquea la oxidación de las grasas. Manteniendo los carbohidratos y la insulina a raya, ayudas a que tu cuerpo queme la grasa.
Las dietas que simplemente reducen las calorías hacen perder peso, pero por desgracia, esto es en general. Se pierde grasa pero también hacen perder músculo, y terminas siendo un delgado-gordo. Varios estudios han demostrado que reduciendo solo los hidratos de carbono, con niveles altos de proteína y moderados de grasa, se obliga al cuerpo a usar la grasa corporal como energía.
Parece igual pero no es lo mismo.
Perder peso es algo muy peligroso, mientras que perder grasa es mucho más saludable
Si tu único objetivo es perder peso, eso significa que metes en el mismo saco a la grasa, agua y músculos. Te da lo mismo lo que se pierda con tal de que los números de la báscula cada vez sean más bajos.
¿Es realmente este tu objetivo? Si pierdes masa muscular al hacer dieta significa que tu cuerpo la ha utilizado como combustible para proteger la grasa, ya que esta es más importante para el organismo que el músculo. Eso se traduce en menos fuerza y sobre todo a una musculatura menos eficiente, ralentizando tu metabolismo y siendo más propenso a coger grasas en el momento que dejes de hacer dieta.
Perder grasa y conservar el músculo es muchísimo más saludable y a la larga más efectivo y beneficioso que perder solamente peso. Para eliminar la grasa conservando el músculo has de comer al menos 5 veces al día en pequeñas cantidades y aportar al organismo proteína en al menos dos de las cinco comidas diarias.
Hace unos años, un estudio realizado sobre tres grupos de personas a las que le suministraron diferentes cantidades de carbohidratos y las sometieron durante un tiempo a actividad física, demostró tras una muestra de sangre de cada individuo que el grupo al que se le había suministrado la menor cantidad de hidratos de carbonos poseía un mayor índice de ácidos grasos libres en su sangre (esto significa que se utilizaba las reservas de grasa para producir energía) mientras que las personas a las que se les había suministrado la mayor cantidad de hidratos de carbonos, presentaba una escasa actividad de esos ácidos libres. De esta manera se demostraba que este último grupo no había necesitado utilizar las reservas de grasa para producir energía.
La conclusión fue que el uso de la grasa como fuente de energía sucede cuando el nivel de azúcar en sangre es bajo. También demostraba que cuando mayor es el índice de glucosa en la sangre, más se tarda en hacer uso de las reservas de grasa al realizar una actividad física.
Entonces, que nos dice el sentido común: el organismo siempre preferirá quemar carbohidratos en lugar de grasa porque constituyen su fuente preferida de energía. Nosotros queremos librarnos de la grasa; pero nuestro cuerpo no y si le suministramos un combustible alternativo en grandes cantidades (su preferido), no activara las enzimas y hormonas necesarias para movilizar las reservas de grasa.
Es necesario resaltar la importancia de los carbohidratos para una dieta equilibrada y en ningún momento se quiere decir que no se deben consumir, ya que estos suministran la energía que requerimos, pero como lo venimos insinuando párrafos atrás, estos deben ingerirse en cantidades moderadas y solo para llevar a cabo este fin “ser el combustible diario del cuerpo”. Si tu actividad va a ser nula, olvídate de tomar hidratos de carbonos. Si vas a realizar algún tipo de actividad física, tómalos con moderación mientras estés en un periodo de dieta para eliminar grasa.
Así que, trata de controlar tu ingesta de carbohidratos y grasas de mala calidad si tu objetivo es quemar la grasa de tu cuerpo (no perder peso solamente) y mejor opta por buenas cantidades de proteína de excelente calidad y al menos 5 comidas repartidas a lo largo del día.

tenemos que saber que el PESO CORPORAL, es decir, lo que marca la báscula, representa la suma de:
-Kg (o mejor dicho Litros) de agua corporal
-El peso de las vísceras
-El peso de los huesos
-El peso de la masa muscular
-El peso de la masa grasa
-El peso de la comida y/o líquidos ingeridos
-El peso de la ropa que puedes traer puesta
Y como dato adicional, el peso puede variar hasta 2 a 3 kg durante el día, de ahí que se recomiende hacerlo siempre a la misma hora.
Por qué se relacionan estos conceptos?
Sencillo, porque generalmente siempre que una persona tiene un exceso de peso (si no es un Atleta) lo más seguro ese extra, se deba a una mayor cantidad de grasa en el cuerpo, y ésta se acumulará en 2 zonas principalmente; en el abdomen y en las caderas.
Si alguna vez has realizado algún tipo de dieta, notarás que al inicio, siempre se bajan de 1 a 2 kilos en los primeros 15 días, y tal vez te sientes más ligero, pero tu ropa aun te queda igual!
Si tu régimen no está equilibrado, quitas más calorías, o restringes mucho un grupo de alimentos, (particularmente las proteínas) puede que se siga perdiendo peso, pero acosta de mas agua, y sobre todo MASA MUSCULAR, marcando menores números en la báscula, pero sin modificarse las tallas y medidas, y algo que tienes que tener en cuenta es que SI LAS MEDIDAS NO DISMINUYEN, NO ESTÁS QUEMANDO GRASA.
Por citar un ejemplo, si una persona pierde 10 kg en un mes (lo cual es mucho) lo más seguro es que hayan sido:
- 5 kg de agua
- 3 kg de músculo
- 2 kg de grasa
Para dimensionarlo mejor, es conveniente considerar el volumen de cada tejido:
1 kg de músculo = 4 paquetes de jamón o 1 kg de bistec
1 kg de grasa = 10 barras de mantequilla
CASI 3 VECES MAS VOLUMINOSO!
RESUMIENDO…
Si te queda mas flojo el pantalón, ESTÁS QUEMANDO GRASA; si sientes mas delgados los brazos y los músculos, ESTAS PERDIENDO MÚSCULO
Y deja de hacerle caso a la báscula, no te martirices con pesarte, comienza a comer saludable,
Recuerda que lo mejor que te puede pasar es ADELGAZAR, SIN BAJAR DE PESO, pues eso implicaría que estas perdiendo kg de grasa, y manteniendo kg de músculo!

HABLANDO UN POCO DE LOS FRUTOS ROJOS

HABLANDO UN POCO DE LOS FRUTOS ROJOS
los frutos rojos son las frutas ideales para acompañar tu dieta,Las fresas, los arándanos, frambuesas, moras y cerezas.Sobre la sandía, también tiene bastante porcentaje de azúcar, aunque es casi por completo agua, por lo que si la comes en moderación no pasa nada.
Las frutas rojas, también denominadas frutas del bosque, son un grupo de frutas caracterizadas precisamente por la presencia de dicho color en su piel o en su interior. Esta variedad cromática, sinónimo de pasión, les confiere una serie de características y cualidades verdaderamente irresistibles, asociadas a la presencia de diversas sustancias que propician la prevención cardiovascular y el antienvejecimiento, como son los flavonoides, los antocianos y los compuestos antioxidantes en general.
La presencia de estas frutas en la dieta hace que llegue a nuestro organismo una cascada de sustancias beneficiosas sin que tengamos que renunciar a los sabores dulces o a los colores intensos y alegres que decoran nuestros platos, y hacen el menú diario más apetecible.
Dentro de los frutos rojos la fresa es uno de los más conocidos, destaca por su alta concentración de agua y vitamina C, y su bajo aporte calórico y graso, lo que la convierte en un alimento ideal para cualquier dieta de adelgazamiento. Contiene altas dosis de ácido ascórbico, lecitina y pectina, que intervienen en la regulación del colesterol en sangre. Sus altas dosis en fibra y sus propiedades diuréticas la convierten en un buen depurativo.
La cereza es otra de las frutas rojas que destaca por su concentración en vitaminas del tipo B, alto poder antioxidante y su aporte de hierro y potasio. Además, al igual que la fresa es un fruto diurético que ayuda a depurar el organismo. La frambuesa es otra fruta roja que nos aporta beneficios vitamínicos, ya que es rica en vitamina E, esencial para el buen funcionamiento de los tejidos corporales. Además es un potente diurético.
La sandía es una de las frutas rojas que más agua contiene, lo que la convierte en un potente depurativo del organismo, mejorando el funcionamiento de órganos como los riñones y el aparato urinario. El pimiento es otro fruto rojo que nos aporta grandes dosis de antioxidantes, selenio y vitamina C, que contiene en altas dosis, incluso más que los cítricos. Además es un potente depurativo del organismo, contiene fibra que ayuda a regular los niveles de colesterol y los niveles de grasa del organismo.
El tomate es un fruto rojo de los más consumidos a lo largo de todo el año. Destaca por su alto contenido en licopeno, un antioxidante que ayuda a prevenir la aparición de algún tipo de cáncer como el de próstata. Además es importante en dietas de adelgazamiento, ya que contiene muy pocas calorías y es rico en fibra, necesaria para una correcta depuración del organismo.
El rábano también debemos destacarlo, ya que es otro tipo de fruto rojo con un bajo contenido calórico y un alto poder depurativo. Su consumo ayuda a evitar infecciones de garganta como la laringitis o la faringitis, lo que le convierte en un remedio natural para las personas que padecen estas dolencias.
El arándano
Contiene grandes dosis de vitaminas y antioxidantes sin apenas aportar calorías. El arándano es rico en fibra y nos ayuda a eliminar grasas y toxinas. También sus propiedades diuréticas lo convierten en buen remedio natural para la prevención de enfermedades urinarias como las cistitis

martes, 28 de julio de 2015

Propiedades nutritivas del Salmon

Propiedades nutritivas del Salmon
El salmón es un pescado azul o graso que aporta unos 11 gramos de grasa por cada 100 gramos de porción comestible, un contenido similar al de las sardinas, el jurel o el atún. La grasa presente en los pescados azules es rica en ácidos grasos omega-3, que contribuyen a disminuir los niveles de colesterol y triglicéridos plasmáticos, y además hacen más fluida la sangre lo que previene la formación de coágulos o trombos. Por este motivo, se recomienda el consumo habitual de salmón a la población general, y particularmente en caso de trastornos cardiovasculares.
No todo el salmón es igual
Una cosa sobre la que tenéis que prestar atención cuando vayáis a comprar el salmón es si éste ha sido criado en piscifactoría o pescado en aguas abiertas. Más y más estudios están apareciendo y corroborando que el salmón de piscifactorías no contiene las correctas proporciones entre omega 3 y omega 6 y que puede incluso contener el doble de omega 6 que de omega 3, lo que puede conducir a una deficiente absorción y a otros problemas de salud. Además, si la proporción de omega 6 es demasiado alta, puede en realidad promover la inflamación, en lugar de protegernos contra ella mediante los omega 3. Intentad averiguar con la persona encargada de la pescadería o del supermercado el origen del salmón y aseguraos de leer las etiquetas para descubrir si el salmón que estáis comprando procede de aguas abiertas o de piscifactoría. Eso puede marcar una gran diferencia en los beneficios que podéis derivar de este pescado.
Asimismo, el salmón es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, al igual que el resto de pescados.
En cuanto a vitaminas destaca la presencia de algunas pertenecientes al grupo B como la B2, B3, B6 y B9 y B12, todas ellas con importantes funciones.
En general, estas vitaminas permiten el aprovechamiento de los nutrientes energéticos, es decir, hidratos de carbono, grasas y proteínas e intervienen en procesos de gran importancia funcional (formación de glóbulos rojos, síntesis de material genético, funcionamiento del sistema nervioso y del sistema de defensas, etc.). No obstante, la cantidad presente de estas vitaminas no es muy significativa si se compara con alimentos ricos en estos nutrientes (cereales integrales, legumbres, verduras de hoja verde, levadura de cerveza, hígado y carnes en general).
La riqueza en grasa del salmón hace que contenga cantidades interesantes de algunas vitaminas liposolubles como la vitamina A y la D. La A contribuye al mantenimiento, crecimiento y reparación de las mucosas, piel y otros tejidos del cuerpo. Además favorece la resistencia frente a las infecciones, es necesaria para el desarrollo del sistema nervioso y para la visión nocturna. También interviene en el crecimiento óseo y participa en la producción de enzimas en el hígado y de hormonas sexuales y suprarrenales. La D regula los niveles de calcio en la sangre y favorece la absorción y fijación de este mineral en los huesos.
En lo relativo a los minerales, el salmón es buena fuente de magnesio y yodo, y su contenido medio de hierro es inferior al de la mayoría de los pescados. El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos. También forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante. El yodo es indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides que regula numerosas funciones metabólicas, así como el crecimiento del feto y el desarrollo de su cerebro.
El salmón presenta un inconveniente que comparte con todos los pescados azules, y es su contenido en purinas, que en el organismo se transforman en ácido úrico, por lo que se aconseja limitar su consumo en caso de hiperuricemia o gota. Además, cabe destacar el contenido de sodio, tanto del salmón ahumado como de las huevas, con respecto al fresco, ya que se les adiciona sal como conservante. En concreto aportan 1200 mg y 1500 mg de sodio respectivamente. Por ello, tanto el consumo de salmón ahumado como las huevas de salmón se desaconseja en caso de hipertensión arterial u otros trastornos de salud que cursen con retención de líquidos.
El salmón puede contener más calorías aunque para una persona activa no debe ser algo por lo que preocuparse. Sin embargo, estas calorías extra vienen acompañadas de grasas saludables para el corazón, además el salmón contienen casi tanto calcio como un vaso de leche y prácticamente cubre las necesidades diarias de vitamina D
Este salmón se caracteriza por haber sido criado en piscifactoría pero con una dieta controlada, usando ingredientes selectos (aceites y alimentos de origen vegetal como algas y zooplancton), de tal forma que es rico en ácidos grasos omega 3 de origen vegetal. Además, contiene vitaminas antioxidantes como las vitaminas A y E, selenio y muy bajos niveles de contaminantes.
SANGRE Y DE ORINA
Las mujeres participantes en el estudio proporcionaron muestras de sangre y de orina y completaron un cuestionario de frecuencia de alimentos en la semana 20 del embarazo (que recopilaba la ingesta de alimentos en las 12 semanas previas), igual que en la semana 34. Posteriormente, en la semana 38 del periodo gestacional, también se tomaron muestras de sangre y de orina y, en el momento del nacimiento, se recogió la sangre de cordón de la vena umbilical después del pinzamiento del cordón, inmediatamente después del parto.
Los científicos comprobaron que aquellas mujeres embarazadas que normalmente presentan una baja ingesta de pescado, cuando consumen dos porciones de salmón a la semana aumentan el contenido de ácidos grasos omega 3, tanto en ellas como en sus recién nacidos, y consiguen alcanzar la ingesta mínima recomendada para estos ácidos grasos.
Además, el consumo de dos porciones de salmón a la semana durante el embarazo no aumenta el estrés oxidativo, a juzgar por los biomarcadores de oxidación de lípidos y de daño oxidativo al AND determinados en este estudio. Incluso, aumentan las concentraciones de selenio y retinol en las mujeres embarazadas y de selenio en los recién nacidos. Esta mejora de las defensas antioxidantes podría ser útil para prevenir y reducir el estrés oxidativo adicional asociado al embarazo normal.
Por último, el consumo de salmón , por parte de las mujeres embarazadas , no afecta negativamente al sistema de defensa antioxidante, al metabolismo de los hidratos de carbono o de lípidios, así como tampoco a la concentración de adipoquinas, citoquinas o de los biomarcadores de homeostasis vascular, de sus recién nacidos.
han demostrado que el consumo de dos piezas de salmón d (rico en ácidos grasos omega 3 y mínimamente contaminado) a la semana durante el embarazo resulta beneficioso tanto para la salud de la mujer como para la del niño.
el consumo de salmón aumenta, tanto en ellas como en sus recién nacidos, el nivel de ácidos grasos omega 3, y mejora las defensas antioxidantes de ambos debido a los niveles de selenio y retinol, contenidos en el pescado.
Además no afecta al nivel de estrés oxidativo en el organismo ni a la respuesta inflamatoria y la homeostasis vascular,
Una receta
VERDURAS CON SALMON AHUMADO
Ingredientes
200 gr. de Salmon-ahumado sino te gusta ahumado,ala plancha,vapor,horno,cocido
100 gr. de judías verdes
1 Puerro
1 Pimiento rojo
1 Pimiento verde
1 Zanahoria
1 Cebolla
1 Alcachofa
1 Calabacín
6 espárragos verdes
1 Tomate
aceite virgen extra Hojiblanca
sal
perejil
Preparación:
Limpia las verduras. Corta el puerro, los pimientos, las judías y las cebollas en juliana fina; la alcachofa y el calabacín en láminas; y los espárragos en 4 a lo largo. Pela la zanahoria y con ayuda de un pelador, córtala en tiras. Pela el tomate y córtalo en 4 rodajas. Coloca toda la verdura en un bol, aliña con sal y aceite. Calienta la plancha y haz las verduras. Sirve las verduras en una fuente y cubre con las rodajas de salmón. Decora con una rama de perejil.